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¿Le deja en tierra el miedo a volar?

“Señores pasajeros, el vuelo 210 está embarcando en estos momentos.” Varios cientos de pasajeros se apresuran en el último instante a recoger su equipaje de mano y los periódicos y revistas que acaban de adquirir.

Las cariñosas despedidas y los abrazos que sus amigos y parientes les dan mientras se preparan para subir al avión les producen un nudo en la garganta.

Unos minutos más tarde puede sentirse en el interior del avión la vibración que causan los cuatro enormes motores a reacción, todos ellos más altos que un hombre.

 Una vez revolucionados al máximo, producen un empuje de más de 100.000 caballos de potencia. El avión lleva una carga de 155,5 toneladas de combustible… suficiente como para llenar una piscina de tamaño mediano.

Desde la pasarela de viajeros el avión comienza su desplazamiento, relativamente suave y silencioso, hasta la pista asignada. Mientras espera que la torre de control le dé la autorización para despegar.

La tripulación de la cabina de mando comprueba una larga lista de instrumentos. Finalmente se da el visto bueno a todos los sistemas. “Vuelo 210, tiene permiso para despegar.”

El piloto empuja hacia adelante el mando de gases. “Estamos rodando.” Los pasajeros son impulsados ligeramente hacia atrás en sus asientos a medida que el avión se lanza hacia adelante.

En seguida el piloto tira de la palanca de mando, levantando el morro del avión. De repente el suelo se pierde de vista, y en poco tiempo el avión habrá alcanzado su altitud.

Pero ¡ay! No a todos les va tan bien. Hay quien está demasiado asustado, tanto que ni siquiera puede mirar por la ventanilla. Miran con fijeza hacia adelante, como petrificados.

No todas las fobias relacionadas con el volar tienen su raíz en la misma causa. Lo que afecta a una persona puede no afectar a otra. Existe el temor a la altura, a volar sobre el agua, a las aglomeraciones de gente, a los espacios cerrados (claustrofobia), a la muerte y a otros factores.

Un temor extendido

 

Centenares de personas invierten mucho tiempo en viajar en automóvil o en tren porque tienen miedo a volar. Se calcula que tan solo en Estados Unidos, más de veinticinco millones de personas tienen miedo a volar.

Lo que representa una proporción de uno de cada seis adultos. En todo el mundo, la cantidad de personas a las que les da miedo volar asciende a un número aún mayor.

Cuando un ex piloto de una línea aérea pregunta a algunas personas que tienen miedo a volar si se sienten preocupadas cuando un pariente o un amigo íntimo vuela, casi siempre contestan que no.

A menudo cuando preguntamos ‘¿Cuántas personas ha conocido usted que hayan muerto como resultado de un accidente aéreo?’. Generalmente no conocieron a ninguna. ‘¿Cuántas personas ha conocido usted que hayan muerto como resultado de un accidente de tráfico?’. Generalmente conocieron a dos o tres”.

La seguridad siempre será una aspecto que identifican bien a los aeropuertos esto permite que se pueda confiar tal como confiamos en las recomendaciones de los cerrajeros expertos.

 

 



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