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¿Alguna vez has lavado una prenda varias veces y sigue oliendo mal? La ropa que huele a humedad, sudor o incluso a cerrado, puede convertirse en un problema constante en muchos hogares. Por suerte, existen trucos sencillos y eficaces que puedes aplicar con lo que tienes en casa, sin gastar de más ni usar productos agresivos. Aquí te los contamos.
Airear antes de lavar
Uno de los errores más comunes es meter directamente en la lavadora prendas húmedas o que han estado guardadas sin ventilar. Si la ropa huele mal, déjala al aire libre durante al menos una hora antes de lavarla. Esto ayuda a que parte del mal olor se disipe y no se fije con el lavado.
Bicarbonato y vinagre: el dúo perfecto
Si buscas un remedio natural y muy eficaz, añade media taza de bicarbonato al tambor de la lavadora y media taza de vinagre blanco en el cajetín del suavizante. Esta combinación neutraliza olores fuertes como el sudor o el tabaco. También puedes remojar la ropa durante 30 minutos antes del lavado con esta mezcla diluida en agua.
Cuidado con el exceso de detergente
Parece contradictorio, pero usar demasiado detergente puede dejar residuos que, con el tiempo, generan mal olor. Usa la cantidad justa y, si puedes, elige un detergente de buena calidad que no contenga perfumes artificiales muy fuertes. Aquí tienes una selección de detergentes eficaces y sostenibles disponibles online.
Sol, aire y secado natural
Secar la ropa en lugares cerrados o con poca ventilación puede hacer que los olores vuelvan. Siempre que puedas, seca la ropa al sol o en un lugar bien ventilado. Si vives en una zona húmeda, un deshumidificador en la zona de secado puede ayudarte mucho.
Revisión del tambor y los filtros
A veces, el olor no está en la ropa sino en la lavadora. Revisa los filtros, el cajetín del detergente y el tambor. Puedes hacer un lavado en vacío con vinagre y bicarbonato cada cierto tiempo.