Las utilizamos todos los días y, aparentemente, después de ducharnos están prácticamente limpias. Sin embargo, las toallas permanecen húmedas durante horas y acumulan restos de piel, grasa corporal y microorganismos.
Por eso una toalla puede empezar a desprender ese característico olor a humedad incluso cuando no parece estar sucia.
Entonces, ¿cada cuánto deberíamos cambiar las toallas? La respuesta depende del tipo de toalla, de cuántas personas la utilicen y, sobre todo, de si consigue secarse completamente entre usos.
¿Cada cuánto hay que cambiar la toalla de ducha?
Como orientación práctica, una toalla de baño utilizada por una sola persona puede cambiarse después de unos 3 o 4 usos, siempre que se extienda correctamente y se seque completamente después de cada ducha.
No obstante, conviene cambiarla antes si:
- permanece húmeda durante muchas horas;
- empieza a desprender olor;
- varias personas utilizan la misma toalla;
- se encuentra en un baño con mucha humedad;
- ha caído al suelo o se ha ensuciado.
Más importante que contar exactamente los días es observar en qué condiciones permanece la toalla entre un uso y otro.
¿Y las toallas de manos?
Aquí la situación cambia.
Las toallas de manos se utilizan muchas más veces a lo largo del día y, en ocasiones, por varias personas.
Por eso conviene sustituirlas con mayor frecuencia: cada uno o dos días puede ser una buena referencia en hogares donde las utiliza toda la familia.
Si viven pocas personas en casa y la toalla se seca perfectamente, puede durar algo más.
¿Por qué una toalla puede oler mal aunque esté recién lavada?
Este problema es muy frecuente.
Sacamos las toallas de la lavadora y parecen limpias, pero al humedecerlas aparece de nuevo un desagradable olor.
Normalmente hay varias causas posibles.
1. Demasiado detergente
Utilizar más detergente no significa obtener una toalla más limpia.
Cuando utilizamos una cantidad excesiva pueden quedar residuos entre las fibras y dificultar un buen aclarado.
Con el tiempo, esa acumulación puede contribuir a que aparezcan malos olores.
2. Exceso de suavizante
El suavizante proporciona un tacto agradable, pero más cantidad no significa más suavidad.
Su uso excesivo puede dejar una película sobre las fibras y reducir progresivamente la capacidad de absorción de las toallas.
Lo mejor es respetar la dosis indicada por el fabricante.
3. Dejar las toallas dentro de la lavadora
Termina el programa y nos olvidamos de sacar la ropa.
Una hora se convierte en tres y, cuando finalmente abrimos la lavadora, las toallas han permanecido todo ese tiempo húmedas dentro del tambor.
Es una situación perfecta para que aparezca olor a humedad.
Tiéndelas o pásalas a la secadora lo antes posible después de terminar el lavado.
4. No dejar que se sequen después de ducharnos
Este probablemente sea uno de los errores más comunes.
Después de utilizar una toalla, no conviene:
- dejarla amontonada;
- meterla directamente en un cesto cerrado;
- colocarla doblada sobre otra prenda húmeda.
Lo mejor es extenderla completamente en un lugar ventilado.
Cuanto más rápido se seque, mejor.
¿A qué temperatura conviene lavar las toallas?
La respuesta más segura está siempre en la etiqueta de cada toalla, porque depende de su composición y color.
En términos generales:
40 °C
Puede ser suficiente para muchas toallas de uso habitual cuando se utiliza un detergente adecuado.
60 °C
Muchas toallas de algodón admiten esta temperatura y puede resultar apropiada cuando se necesita una higiene más intensa, siempre que la etiqueta permita lavar a 60 °C.
Las temperaturas elevadas también pueden acelerar el deterioro de algunos colores y fibras, por lo que no conviene aplicarlas automáticamente a cualquier toalla.
¿Hay que utilizar suavizante?
No es imprescindible.
De hecho, uno de los problemas del uso continuado y excesivo de suavizante es que puede reducir la absorbencia característica de una buena toalla.
Si te gusta utilizarlo:
- emplea poca cantidad;
- respeta la dosificación;
- y no intentes conseguir más perfume añadiendo producto adicional.
Para lavar correctamente, la dosificación importa más que la cantidad.
Puedes encontrar detergentes, suavizantes y otros productos para el cuidado de la ropa en la sección de Limpieza y Droguería de Ecomerplus:
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¿Cómo secar las toallas para evitar el olor a humedad?
El secado es casi tan importante como el lavado.
Si las tiendes:
- sacúdelas al sacarlas de la lavadora;
- extiéndelas completamente;
- deja separación entre ellas;
- procura que haya circulación de aire;
- no las guardes hasta que estén totalmente secas.
Si utilizas secadora, comprueba primero la etiqueta y selecciona un programa adecuado para el tejido.
Una toalla que parece seca por fuera pero conserva humedad en algunas zonas puede acabar oliendo mal dentro del armario.
¿Cada cuánto hay que comprar toallas nuevas?
Aquí no existe una fecha universal.
Una toalla de buena calidad y correctamente cuidada puede durar años.
Más útil que fijarse únicamente en su antigüedad es observar su estado.
Probablemente haya llegado el momento de sustituirla cuando:
- ha perdido gran parte de su capacidad de absorción;
- está excesivamente áspera;
- presenta zonas muy desgastadas;
- aparecen agujeros o bordes deteriorados;
- conserva olores incluso después de lavarla y secarla correctamente.
Si todavía absorbe bien, está en buenas condiciones y no presenta olores persistentes, no existe ninguna razón para desecharla simplemente porque haya cumplido determinado número de años.
Toalla de baño y toalla de manos: guía rápida
Tipo de toalla | Cuándo cambiarla |
|---|---|
Toalla de ducha | Aproximadamente cada 3-4 usos |
Toalla de manos compartida | Cada 1-2 días |
Toalla que permanece húmeda | Cambiarla antes |
Toalla con mal olor | Lavarla inmediatamente |
Toalla utilizada durante una enfermedad | Cambiar y lavar con mayor frecuencia |
Son referencias prácticas, no reglas rígidas. La humedad, la ventilación y el número de usuarios importan muchísimo.
Una rutina muy sencilla
No hace falta complicar el cuidado de las toallas.
Después de ducharte:
extiende la toalla → deja que se seque completamente → cámbiala regularmente → lávala sin exceso de producto → sécala completamente antes de guardarla.
Cinco hábitos sencillos solucionan buena parte de los problemas de olor y ayudan a conservar las toallas durante más tiempo.
Conclusión
No es necesario lavar la toalla después de cada ducha, pero tampoco conviene utilizarla durante semanas.
Como referencia, cambiar la toalla de baño cada tres o cuatro usos funciona bien en muchas situaciones, siempre que se seque correctamente entre ellos.
Y si aparece olor a humedad antes, no hace falta mirar el calendario: es momento de lavarla.
En realidad, una de las mejores formas de saber cuándo cambiar las toallas no consiste en contar días, sino en evitar que permanezcan húmedas demasiado tiempo.
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