Lavar prendas delicadas puede ser todo un reto si no se tienen en cuenta ciertos cuidados. Desde la seda hasta el encaje, pasando por la ropa interior o las camisas con tejidos finos, cada material requiere atención especial para evitar que se estropee. En este artículo te damos claves prácticas para mantener estas prendas como nuevas, incluso después de muchos lavados.
Identifica bien las prendas delicadas
Antes de nada, es importante saber qué ropa requiere un lavado especial. Las prendas más comunes que entran en esta categoría incluyen:
Lencería y sujetadores con aros
Ropa de encaje, satén, tul o seda
Prendas con bordados, lentejuelas o apliques
Camisas de tejidos finos o con estampados delicados
Verifica siempre la etiqueta de cuidado antes de lavarlas. Un error común es no prestar atención a los símbolos de lavado, lo cual puede acortar la vida útil de tus prendas favoritas.
Lávalas a mano o en bolsa de lavado
Siempre que puedas, lava las prendas delicadas a mano con agua fría y detergente suave. Si decides usar lavadora, asegúrate de introducirlas en una bolsa especial para prendas delicadas y utilizar un ciclo corto o de ropa delicada.
Además, usa detergentes específicos como Norit Ropa Delicada, que puedes encontrar fácilmente online, y que están formulados para cuidar los tejidos sensibles sin dañarlos.
Evita el uso de suavizante
Aunque pueda parecer buena idea, muchos suavizantes están formulados para tejidos gruesos y pueden dejar residuos o alterar las fibras de la ropa delicada. Mejor prescindir de ellos o utilizar versiones específicas para tejidos finos, aplicando muy poca cantidad.
Si quieres profundizar un poco más, en esta guía completa para lavar prendas delicadas sin dañarlas encontrarás recomendaciones prácticas sobre detergentes suaves, temperatura adecuada y formas correctas de secado para alargar la vida de tus tejidos más sensibles.
Sécalas al aire, nunca en secadora
La secadora es enemiga de las fibras delicadas. El calor puede deformarlas, encogerlas o estropear acabados como bordados o encajes. En su lugar, coloca las prendas extendidas sobre una toalla o cuélgalas en un lugar bien ventilado, lejos del sol directo.
Evita retorcerlas para escurrir el agua; mejor presiona suavemente entre dos toallas para absorber la humedad.
Guárdalas bien para que duren más
Una vez limpias y secas, guarda tus prendas delicadas bien dobladas o colgadas en perchas acolchadas. Usa fundas de tela para proteger las más sensibles, como los vestidos de fiesta o las prendas de seda.
No apiles demasiada ropa encima y mantén los espacios ventilados para evitar humedad o malos olores.