Cuidar de nuestra higiene íntima no es solo una cuestión de limpieza, sino de salud, bienestar y prevención. A menudo subestimado o incluso evitado por desconocimiento, el uso de un gel íntimo específico puede marcar una gran diferencia en el día a día, especialmente en momentos como el ciclo menstrual, el embarazo, la menopausia o el verano.
¿Por qué usar un gel íntimo específico?
El pH de la zona íntima femenina es diferente al del resto del cuerpo y, por tanto, no conviene usar el mismo gel de ducha para todo. Un gel íntimo adecuado respeta este pH, ayuda a mantener el equilibrio de la flora vaginal y reduce el riesgo de irritaciones, infecciones y malestar.
Además, las fórmulas específicas incluyen activos calmantes, refrescantes o protectores que refuerzan la barrera natural de la piel, especialmente en épocas de mayor sensibilidad.
¿En qué casos es más recomendable?
Aunque puede usarse a diario, su uso es especialmente útil en estos momentos:
Durante el ciclo menstrual
En épocas de calor o sudoración intensa
Después de hacer deporte
Durante el embarazo y postparto
En mujeres menopáusicas
Después de relaciones sexuales
Tras tratamientos con antibióticos
En todos estos casos, el gel íntimo ayuda a prevenir desequilibrios y aporta una sensación de limpieza y confort duradera.
Chilly y Lactacyd: dos opciones eficaces
En el mercado hay muchas marcas, pero dos destacan por su trayectoria, suavidad y eficacia: Chilly y Lactacyd.
Chilly gel íntimo está disponible en varias versiones, como Delicado y Fresh, ambas con fórmulas respetuosas con el pH fisiológico e ingredientes calmantes.
Lactacyd gel íntimo, por su parte, contiene ácido láctico natural, ideal para reforzar las defensas de la zona íntima. También hay opciones pediátricas o con toallitas, perfectas para llevar en el bolso.
Ambas marcas ofrecen formatos cómodos, fragancias suaves y son aptas para el uso diario.
Cómo utilizarlo correctamente
El uso del gel íntimo es muy sencillo, pero conviene tener en cuenta algunos consejos básicos:
Úsalo solo en la zona externa (vulva), no internamente.
Aclara bien con agua templada.
Evita el uso excesivo o frotar con esponjas abrasivas.
Úsalo una o dos veces al día, según necesidad.
Guarda el envase en un lugar fresco y seco.
Recuerda que el objetivo es reforzar la higiene sin alterar el equilibrio natural. Si sientes picor, mal olor o molestias persistentes, consulta con un profesional.
Cuidar esta parte de ti también es autocuidado
Integrar el gel íntimo en tu rutina diaria no solo mejora tu higiene: es un gesto más de autocuidado. Igual que eliges una buena crema facial o un champú adaptado a tu cabello, cuidar esta zona con productos adecuados es una forma de mimarte y prevenir problemas.
Y si deseas profundizar en hábitos de higiene íntima saludable, consulta esta guía sobre el cuidado íntimo femenino publicada por Organización de Consumidores y Usuarios:
🔗 Higiene diaria (OCU)
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